27 marzo, 2007

Valiosa Realidad

La realidad, la verdad, ¿qué es eso?
Todos sabemos que este cuerpo nos ha sido dado. También sabemos que todos nosotros vivimos sobre la faz de esta tierra. Sabemos que a la mañana sale el sol y después se pone. Luego viene la noche. Eso también lo hemos experimentado en nuestras vidas. Llega la mañana, luego la tarde y después la noche. Y otro día se va, y otro y otro.
Pero en el medio de esos días que están yendo y viniendo, y todas esas cosas que están sucediendo, estás tú. Estás vivo. Y las bendiciones del creador te están llegando en la forma del aliento. Está viniendo, se está yendo. Eres conciente. Y por hecho de ser conciente, puedes experimentar todas las cosas de este mundo. Sin esta conciencia, no podrías experimentar nada en este mundo. Tus familiares y amigos en este mundo, quién es tu madre, quién es tu tío. Sabes todas estas cosas. Tu tío no tiene que decirte que es tu tío; lo conoces. Aunque no lo pudieras ver, solamente con escuchar su voz dirías: “Oh, sí, es mi tío.” Cuando ves el sol, no lo cuestionas, solamente dices: “Este es el sol.”
Cuando llegas a tu hogar, lo identificas muy rápidamente porque lo has visto. Es tu propia casa. Así que tienes el reconocimiento de todas esas cosas. Pero el aliento, que está yendo y viniendo: ¿lo reconoces también?
¿Qué sabes de él? Viene y va. Ni te preocupas por eso. Está viniendo y se está yendo, yendo y viniendo. No sabes sobre eso. No entiendes su valor, ni su causa, ni todas las cosas que son posibles gracias a él.
Cuando empieza a irse, es cuando entiendes su valor . Ahí toda la gente reconoce el valor de este aliento. Hasta entonces, nadie lo entiende. Antes de esto, ¿Qué pasa? En tu vida, comprendes el valor de tantas cosas. Pero tu vida no tiene ningún valor para ti. No estoy hablando sobre ningún otro. Estoy hablando sobre ti. Porque no tiene ningún valor para ti. Y el día que tengas que irte de aquí, ¿entonces que harás? Si reconoces ese mismo día la importancia del cuerpo humano, entonces, ¿cuál es su uso?
Así es como sucede, es lo que ocurre. Que lo tuviste toda tu vida y nunca entendiste su valor, y ahora se está yendo, y ahora entiendes su importancia, pero no puedes hacer nada.
Esa es la razón por la que he venido acá. Para que esto no te pase. Para que puedas comprender el valor de este aliento, de esta vida, antes que mueras. Para que puedas disfrutar.
¿De qué tipo de disfrute estoy hablando? Del supremo, que es el disfrute más grande: que es la dicha suprema.

Maharaji

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