24 julio, 2007

Puedes Saber

¿Recuerdas cuando eras pequeño y te fascinaban los aviones? Corrías alrededor de la casa, extendiendo tus brazos para representar las alas y dabas vueltas y corrías por ahí, “¡Uiiiiii!”
Era lo único que podías hacer. No estaba en tus manos ir en un avión. Eso era lo único que podías hacer, entonces eso hacías. Fingías. Porque era lo único que tenías disponible.
Pero si te encontraras con alguien que tiene un aeroplano, que es un piloto, él puede decirte, “¿Sabes qué? Vamos a volar.” No tienes que fingir. No tienes que extender tus brazos. No tienes que ponerte una gorrita tejida pretendiendo ser un helicóptero. La gorrita es, sabes, este sombrero con una pequeña hélice encima. No tienes que andar por ahí creyendo. No tienes que estar atascado con razonamientos. Puedes saber.
No abandones, en tu vida, el saber cómo hacer algo. Gota por gota, gramo por gramo, no existe un substituto del saber,
Ahora la pregunta es: Tú, como ser humano, ¿qué eliges hacer en tu vida? ¿Qué eliges? Ser inconsciente es una elección. Y ser conciente también. Ser inconsciente, en realidad, toma la misma cantidad de energía que ser conciente. Al fin de cuentas, requiere la misma cantidad de energía. Porque ser inconsciente obviamente, parece ser el camino más fácil. Y tú crees que, de hecho, ser inconsciente conserva energía, pero no lo hace. Debido a las consecuencias. Cuando llegan las consecuencias y te pegan, la inconciencia requiere una tremenda cantidad de energía para atravesarlas.¿Cuál es la consecuencia de la inconciencia? Dolor y sufrimiento. Y si alguien ha sufrido, sabe cuánta energía toma. Te agota; quiero decir, ni puedes dormir. Y físicamente cuesta una tremenda cantidad de dinero. Necesitas tener pañuelos de papel, tienes que comprar libros, hacer llamadas telefónicas. ¿No es cierto? Tienes que tratar de encontrar algún alivio para este estúpido, agonizante sufrimiento.. Y cualquier alivio sirve. Eso es inconciencia.
La conciencia pareciera requerir un poquito más de energía, pero de hecho no lo hace. Porque ahorras en pañuelos de papel, en libros, en todas esas llamadas; porque estás feliz. La felicidad no cuesta nada. Felicidad. Todo lo referente a la felicidad es gratis. Cuando estás feliz, es como, “No me importa. ¿Debo llamar a alguien? ¿Tengo que hacer esto? ¿Debo hacer aquello? ¿Tengo que llorar? ¿Necesito leer un libro?” No. No, solamente te relajas. Todo es magnífico.

Maharaji

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